Mi querido Alejandro, mañana es tu cumpleaños y sé que, donde quiera que estés, comes tamales deliciosos sin preocuparte por engordar.
En aquellos lugares uno no engorda ni enflaca. Uno no está, uno sólo es.
Te he extrañado como cuando dejábamos de hablar diario. Te he pensado como cuando me decías 'Hola, Querida'.
Celebro que hace 34 naciste y te mando dos cosas en conmemoración:
Un poema de Sabina leído en voz alta, para empezar bien la mañana y un dibujo orientaloide hecho con plumón negro en el dorso de mi mano.
Feliz cumpleaños. Te quiero siempre.
01 febrero 2012
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