Dejar ir aquello que nos hace (pone) tristes es tal vez la verdad número uno de la vida.
El acto mismo de hacernos responsables de nuestra felicidad, de nuestra vida. Supongo que es la prueba de fuego, la que diferencia a los que maduran de los que no, de los que deciden aprender la lección.
Yo estoy del lado de los que no han pasado la prueba todavía. Supongo que cruzar la línea es el secreto para sólo ponerse triste y no hacerse triste.
No quiero que nada me haga triste.
Imagen tomada del libro: 500 things to be happy about
"Most things will be ok eventually, but not everything will be.
Sometimes you'll put up a good fight and lose.
Sometimes you'll hold on really hard and realize there is no choice but to let go.
Acceptance is a small, quiet room"
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Sobre la otra ilustración que habla de la frase perfecta para expresar nuestros pensamientos. Ayer la encontré.